Por Marysol León Huayanca, CEO de Quantum Consultores y exvocal del Tribunal Fiscal
Durante años me senté del otro lado de la mesa. Como vocal del Tribunal Fiscal leí expedientes de empresas que habían llegado hasta ahí con miedo, con rabia, a veces con la sensación de que el sistema estaba en su contra.
Y aprendí algo que nunca me dejó: la gran mayoría de esos casos no nacía de la mala fe. Nacía de un error contable, de un documento que nadie guardó, de una diferencia que nadie concilió a tiempo. Casos que se podían prevenir. Detrás de cada expediente había un gerente que no dormía, un contador que se sentía culpable, una empresa que destinaba a una contingencia el dinero que pudo destinar a crecer.
Ese recuerdo es la razón por la que hoy hago lo que hago y por la que fundé Quantum Consultores.
La escena que se repite
Es martes. Llega un requerimiento de SUNAT. Pregunta por una diferencia que nadie en la empresa recuerda haber visto. El contador no la ubica. El gerente financiero tampoco. Y alguien, casi siempre, hace la misma pregunta: ¿cómo la encontraron?
Esa es la pregunta equivocada. La pregunta correcta es otra: ¿desde cuándo lo sabían?
Y la respuesta incómoda es esta: lo supieron desde el día en que emitimos el comprobante, lo registramos y lo declaramos. Se lo dijimos nosotros mismos. Solo que no nos dimos cuenta.
La fiscalización ya no empieza con una notificación
Hace unos años, la fiscalización era un proceso que empezaba con una carta: el auditor pedía papeles, revisaba una muestra y el proceso duraba meses. Ese modelo se acabó.
Hoy SUNAT recibe cada factura electrónica en el mismo instante en que la emitimos. Con el SIRE, nos propone nuestro propio registro de ventas y de compras. Cruza lo que declaramos con lo que declaran nuestros clientes y proveedores, con lo que reportan los bancos y con lo que registra aduanas. Y desde diciembre de 2025, con el Decreto Supremo 303-2025-EF, puede pedirnos un usuario para mirar directamente dentro de nuestro sistema contable.
Para cuando llega la carta, SUNAT ya tiene el caso armado. Con nuestros propios datos.
Tres puertas abiertas
Me gusta explicarlo así. Tu empresa es una casa con tres puertas:
- Lo que tú entregas: comprobantes, guías, SIRE, libros electrónicos, declaraciones.
- Lo que otros entregan de ti: tus clientes, tus proveedores, los bancos, el Banco de la Nación con las detracciones, aduanas.
- Lo que SUNAT ya puede ver por sí misma: tu ERP, a través del perfil de acceso.
Puedes cerrar la primera puerta. Las otras dos siguen abiertas. Por eso la única estrategia que funciona es la consistencia.
El proveedor que parecía perfecto
Te cuento una historia que, con distintos nombres, veo una y otra vez (caso ilustrativo). Una empresa contrata a un proveedor nuevo de transporte. Todo en regla: factura electrónica, pago por banco, detracción depositada. Dos años después, SUNAT publica a ese proveedor como sujeto sin capacidad operativa. Y la empresa recibe una carta: rectifique su crédito fiscal, o pruebe que la operación fue real.
No es un caso aislado. A julio de 2026, SUNAT había publicado 212 de estos proveedores, y sus comprobantes habían sido usados por 78,163 clientes, según El Peruano.
¿Qué salva a esa empresa? No la factura: la factura la tiene cualquiera. La salva lo que la acompaña: el contrato, las guías, los correos, la conformidad del área que recibió el servicio, la verificación del proveedor antes de contratarlo. El día de la compra es el único día en que esa evidencia es barata.
La buena noticia: tú también puedes cruzar
Aquí viene la parte que más me emociona. La distancia entre SUNAT y tu empresa no es de información: la información es tuya. Es de tecnología. Y esa tecnología ya está al alcance de cualquier área contable.
Puedes descargar tus comprobantes todos los días, conciliar automáticamente antes de declarar, consultar en bloque a tus proveedores y tener tu propio tablero de riesgo con semáforo. Puedes usar la inteligencia artificial para revisar jurisprudencia en minutos o para que cada asiento nazca con su evidencia.
Pero con una regla que no negocio: la IA predice; el auditor decide. Quien firma el informe no es la máquina. Es el profesional.
Cinco cuadres que te devuelven la tranquilidad
Si te llevas una sola idea de este artículo, que sea esta. Antes de presentar cada declaración mensual, cuadra cinco cosas:
- Ventas: lo emitido es igual al registro de ventas y al 621.
- Compras: tus proveedores están verificados y tu registro de compras, conciliado.
- Inventarios: el Kardex explica tu costo y coincide con tus guías.
- Bancos y caja: tus cobros y tus saldos se explican.
- Retenciones y detracciones: pagos al exterior, detracciones y planilla, al día.
Si cuadra, declaras. Si hay una diferencia explicada, declaras. Si hay una diferencia sin explicar, no declaras hasta entenderla.
Diez preguntas
- ¿Conciliamos cada mes comprobantes, SIRE y 621?
- ¿Justificamos por escrito cada ajuste a la propuesta del SIRE?
- ¿Verificamos al proveedor antes de pagarle por primera vez?
- ¿El Kardex explica el costo de ventas?
- ¿Conciliamos el IGV del año con los ingresos de la anual?
- ¿Todos los pagos desde S/ 2,000 están bancarizados?
- ¿Retenemos y declaramos el IGV de los servicios del exterior?
- ¿Los préstamos de socios tienen un contrato de fecha cierta?
- ¿Sabemos quién atiende un acceso remoto de SUNAT a nuestro sistema?
- ¿La gerencia revisa y firma el tablero mensual antes de declarar?
Si respondiste «no» a más de tres, tu empresa ya está en el radar, aunque la carta todavía no haya llegado.
La pregunta que de verdad importa
Volvamos al principio. Cuando llega un requerimiento, la pregunta no es cómo encontraron la inconsistencia. Ya sabemos desde cuándo lo sabían: desde el día en que lo registraste.
La pregunta que importa ahora es otra: ¿desde cuándo lo sabes tú?
Yo vi demasiadas empresas llegar al Tribunal cuando ya era tarde. Hoy mi propósito es que la tuya no tenga que llegar. Convierto la incertidumbre tributaria en confianza, justicia y futuro posible.
Porque prevenir no es opcional. Es estrategia.
¿Quieres revisar tu empresa con estos cinco cuadres? Escríbeme a mleon@quantumconsultores.com o visítanos en www.quantumconsultores.com.